“Fáciles de tomar, menos estructurados”
El 2024 marcó un punto de inflexión para la vitivinicultura argentina. Tras un 2023 complejo en el que el sector enfrentó caídas en la producción y de exportaciones, hubo una recuperación y este año muestra signos de crecimiento. Con un aumento en las ventas al exterior y un mercado interno estable, los especialistas estiman un incremento del 10% en la producción. El sector, en tanto, está apuntando a capitalizar las nuevas tendencias que se imponen entre los consumidores jóvenes donde, dijeron, observan que requieren vinos “fáciles de tomar”. lanacion.com.ar -> ver mas